ALCANZANDO LA BIOSEGURIDAD EN LAS COMUNIDADES…UNA NUEVA PERSPECTIVA DE DESARROLLO SOSTENIBLE


"Las guerras, las catástrofes naturales y las pandemias a pesar del daño causado siempre han traído como consecuencia cambios fundamentales en el mundo, los cuales han llevado a un mayor grado de desarrollo, conocimiento y cambio de cultura. La pandemia COVID 19 no será la excepción y aquellas comunidades que logren aprovechar la lección aprendida serán pioneras del nuevo orden mundial del siglo XXI"


La pandemia del COVID 19 causada por el virus SARS-CoV-2 ha traído como consecuencia millones de personas contagiadas y hasta la fecha miles de muertes, causando a su vez: incertidumbre, temor y hasta pánico generalizado en la humanidad, lo cual ha conllevado al aislamiento físico de: personas, familias, pueblos, ciudades y naciones enteras, que han buscado a través de este aislamiento, reducir el número de contagios de personas y retrasar los efectos catastróficos de la propagación masiva del virus, considerando que dicha propagación ha generado en muchas ciudades y naciones alrededor del mundo el colapso de la atención médica en hospitales y servicios de salud.



Lo anterior ha traído consigo efectos devastadores para la economía que se ha visto afectada día tras día, observando la pérdida de valor de muchas empresas en las bolsas de valores más importantes del planeta, sumada a la quiebra masiva de miles de ellas en el mundo de diferentes sectores económicos no esenciales para la atención de la pandemia, esto conllevando a la pérdida masiva de empleos en todas las naciones con la consecuente reducción del ingreso y capacidad de compra de las familias. El petróleo ha registrado una caída histórica en su valor dentro del mercado ocasionado por el exceso de oferta y la reducción de la demanda global, causada por la disminución histórica en su utilización tanto a nivel industrial como en los diferentes medios de transporte empleados normalmente por la humanidad incluyendo: aerolíneas que han tenido que aterrizar sus flotas de aviones en todos los aeropuertos del mundo; vehículos que han dejado de usarse de manera generalizada por efecto del aislamiento físico; cruceros y embarcaciones atracados en los puertos. Las grandes potencias económicas y por consiguiente todos los estados del mundo han visto como sus expectativas de crecimiento económico y producto interno bruto PIB se han ubicado muy por debajo de los niveles esperados antes de la pandemia. En general, se ha generado una recesión económica de magnitudes muy superiores a las vividas anteriormente tras otras pandemias, guerras mundiales y catástrofes.



Esta pandemia ha hecho más que nunca que los principios básicos de bioseguridad como son el correcto lavado de manos, el aislamiento y distanciamiento físico, así como el uso de elementos de protección personal se vuelvan universales y de aplicación diaria en nuestra nueva forma de vivir, bien sea dentro de nuestros hogares, sistemas de transporte, lugares de trabajo, espacios para practica de actividad física o sitios de abastecimiento. Ha nacido una nueva cultura generalizada de la bioseguridad como medio de protección ante un enemigo invisible, que nos puede causar mucho daño, donde el autocuidado y el cuidado de los demás ha elevado valores como el compromiso, la responsabilidad y la solidaridad en las comunidades a un nivel muy por encima de los demás.


Esta nueva cultura donde prima la bioseguridad nos debe llevar a pensar si el planteamiento de desarrollo sostenible de las comunidades basado sobre los tres pilares que son economía, sociedad y medio ambiente está realmente bien definido o es necesario replantearlo en cierta medida reforzando el concepto de bienestar social y justicia social con un énfasis muy grande en el mejoramiento de la calidad de vida a partir de garantizar las condiciones plenas de salud para toda la humanidad incluyendo no solo los aspectos de atención, prevención y promoción sino que a través de una nueva concientización y aplicación de las tecnologías existentes y las nuevas en desarrollo se pueda llegar a la predicción para control epidemiológico no solo de virus como el SARS-CoV 2 sino de los que en el futuro puedan aparecer, haciendo énfasis en la vigilancia epidemiológica de pre existencias que debilitan la salud de las personas y disminuyen sus expectativas de vida frente a la aparición de nuevos virus o posibles enfermedades.


Respecto a lo anterior, el cambio de cultura a través de la concientización permanente y la gestión continua en pro de la aplicación y sostenimiento de comportamientos sociales responsables, sumado a los valores ya mencionados de compromiso, responsabilidad y solidaridad para el cuidado propio y de los demás debe impactar de manera positiva todos los aspectos de la vida en comunidad en el marco de un nuevo pensamiento social donde velar por mejores condiciones de vida para los demás garantiza mi propia calidad y expectativa de vida. Desde este punto de vista, en aquellas comunidades donde sea más aplicable el concepto de autocuidado para todos y se pueda irradiar dicho concepto como comunidad, será más fácil afrontar, prevenir y hasta predecir los factores de riesgo biológico que han conllevado a esta pandemia.



Al mencionar el término predicción para control epidemiológico en un párrafo precedente, es posible pensar que en el mundo actual a través de la masificación de dispositivos de medición de signos y acopio de síntomas se puede tener un perfil epidemiológico de nuestras comunidades que podrían ser registrados a todo momento en nuestro diario vivir en cada una de nuestras actividades. Así de este modo, a través de un programa previo y ágil de concientización al interior de las comunidades para la correcta aplicación de las mediciones, se podría tener el registro continuo de datos de condiciones de salud de todos los integrantes de la comunidad en todo momento, haciendo mediciones y recolección de información en los hogares, hoteles, aeropuertos, medios de transporte, puntos de entrada y salida a la comunidad, sitios de trabajo, locales comerciales, grandes superficies, estadios, teatros, cines y demás sitios por donde nos movilizamos diariamente. Dicha información sería analizada en tiempo real tanto de manera individual como comunitaria para detectar y aislar efectivamente cualquier riesgo que pueda sobrevenir sobre dicha comunidad específica. De esta manera, estaríamos dando un paso adelante para alcanzar un modelo predictivo de vigilancia epidemiológica dentro de las comunidades que permita hacer frente y minimizar el impacto de la presencia de enfermedades y condiciones de salud adversas al interior de las mismas.



Finalmente, la nueva cultura de bioseguridad también debe traer un cambio responsable en la forma de vivir dentro de las comunidades incluyendo todos los aspectos propios que pueden abarcar nuevas formas de relacionarnos, trabajar, estudiar, hacer negocios, viajar y divertirnos.

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